in memoriam – Claudio Koremblit

 

in memoriam Gustavo Ribicic (1950-2011)

 

Última presentación en vivo de Gustavo Ribicic, el 8 de julio de 2011 en El Archibrazo, presentando su primer CD individual, recién editado en el sello Noseso. Gustavo Ribicic en guitarra criolla preparada y Sonidos Digitales, con Pablo Infantidis en el piano.

 

Cuando uno quiere creer que todo mejora, la vida le da señales de lo contrario. Como para evitar entusiasmos banales. Los amigos se caen justo cuando uno los supone listos para otra batalla. Hoy se cayó Gus, Gustavo Ríbicic, que no era simplemente un amigo, que no fue sólo un maestro para toda una generación de músicos experimentales y uno de los pilares que tuvo en sus hombros el mantenimiento de la actitud y la invención de muchos procedimientos de composición experimental, entre los 80 y los 90: la bisagra entre el bache sepulcral del proceso y la apertura mental de los 90. En ese lapso silencioso, de absoluto escepticismo, de extrema marginalidad y soledad en este campo soterrado, los compositores de ayer hacían buena letra y los del presente se adaptaban a los espacios existentes, casi nulos por cierto. La democracia del 83 no abrió las puertas a la experimentación: hay cosas que no se hacen por decreto. Se necesitó más de una década para que el concepto experimental bajara del laboratorio académico ultraespecializado y perdiera la imagen del virus más temido tanto de la escuela tradicional como de la contemporánea.. Para esos “maestros”, la música experimental no existía (CEAMC dixit). Para eso hizo falta una consciencia colectiva que perdiera el miedo al juicio académico, a los sonidos raros, al no-género, a lo imprevisible, al ruido anárquico, a la belleza diferente, al azar, a lo que la mayoría de los académicos nunca llamarían “música”: la no-música. Los grupos de improvisación hicieron su camino, abrieron puertas y mostraron la posibilidad de la anarquía total, otras veces de la libertad intervenida y revisaron el super-ego del compositor-director y su voluntad controladora, con las distintas opciones de manipulación de lo que suena. Los compositores contemporáneos más ilustres, han usado la experimentación en sus investigaciones, ensayos de laboratorio, estrategias de producción sonora, previos a la maduración compositiva de cada pieza del rompecabezas de su obra. En cambio, los compositores experimentales han fundado su trabajo en el laboratorio mismo, han preferido la belleza de la obra inconclusa, la forma del proceso creativo que se va embelleciendo a medida que el tiempo pasa. Han dado las herramientas a los intérpretes/co-compositores para que ellos hagan su camino y re-descubran el sentido poético de cada idea. Han lanzado innumerables botellas al mar del siglo XX que aún hoy están por descubrir. Cien años después del Entonarruidos futurista, con un siglo lleno de inventos sonoros y visuales, con una fuente de ideas tan rica como nadie podría haber imaginado a comienzos del siglo XX, ya sabemos que lo importante no es la tecnología revolucionaria ni la herramienta novedosa para producir una música actual, sino la mano y el alma de un artista, listo para garabatear en una servilleta una palabra disparadora de un universo de sentidos y sonidos, que nos devolverán el aire perdido entre tanto humo. Gustavo Ríbicic fue uno de esos músicos inolvidables, mago de la servilleta y la idea. Un ángel entregado a una música siempre nueva, un buscador de verdad. Se fue de nuestro lado el 11 de agosto, con una neumonía que su condición de trasplantado no toleró. Fue uno de los padres y motores claves de Experimenta desde la primera hora, como lo fue de la música experimental argentina. Nada será igual sin él. No te olvidaremos hermano!

La Revista Experimenta rinde homenaje a uno de los principales compositores experimentales argentinos, quien fue además un colaborador esencial del ciclo Experimenta y miembro clave del Grupo Experimenta, entre 1996 y 2009.

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