PATAGONIA

Para Raúl Antelo, cruzando el tiempo
también porque en su tesis sobre Mario de Andrade y los
hispanoamericanos titulada “Na ilha de Marapata” refiere un
artículo de ese autor, aparecido en el Diario Nacional del
domingo 22 de Abril de 1928, donde se lee “… Argentina para
existir es como que hace abstracción de la Patagonia. Una prueba
de eso es la inexistencia casi total de la Patagonia en su
literatura…”
I

(Descriptivo, naturalmente insuficiente)

Rotunda cabeza y negra de la ballena como una súbita roca arcaica
Acantilados
Extensa fábrica del mar canto rodado que transportan las mareas
El árbol
Con formato de viento
La fina grisura de la tierra polvo, del aire arena
La cruz de palo pulido señalando abajo los cuerpos fusilados
Rumor abismal de la historia
Ondula el camino y cumple con alejar la siempre lejanía
Y subir
Subir
Coliseos
Fortalezas
Ruinas que estiran su sombra sobre laderas delicadas
Lugares para pensarse heroico
Gigantes inermes hace siglos
Miran al cielo, aguardan la señal cósmica que los devuelva a la vida
Un torbellino de cenizas
Insignificancia
Y también navío malherido y silueta negra sobre el horizonte encrespado
Rieles y destinos que surgen desde algún entonces olvidados
Y cigüeñales que bombean el jugo de los fósiles
Y luego… la fábula del bosque
Como una impropia e irreverente extranjería
Un fulgor de líquenes
Las fibras del instante en que la luna enhebra el agua para replicar el cielo
Lopo cahuel entre los huecos de las montañas convertirse en taitai
Y retumban en la selva valdiviana de verdes como alas, espesuras
El amarillo rojizo contornear
Estatuas impropias de memoria
Casas
Ásperas
Blancas y opacas de intemperie
Y el rumor de que todo se parte
Se sumerge y vuelve al caldero de la tierra
Hecho de ecos furtivos como escamas
Dicen…

Vocablos mapuches
Lopo cahuel = caballo bravío
Taitai = cascada

II

Eternidad
Quietud esplendor de mármol
Hay sin embargo algo agazapado
Brutal
(Un marino no apartaría sus ojos del barómetro)

III

Sobre el llano
Algunos perros llevan un hombre a caballo de regreso
Van al punto improbable donde se curva el cielo
Un charco de sal cruza un alambrado como una boca afilada
Grito que partió hace tiempo
El molino llama al viento con un silbido oxidado
Y lo consigue

IV

Hay que detenerse allí, en la inutilidad de la brújula
Es necesario
Y dejarse lento sentir piedra
Sin memoria
Con los brazos abiertos mediodía
Mientras una sola nube (una sola) sombrea una microscópica fracción de tiempo
Sin dueño al menos todavía
Hay que detenerse allí
Sentirse desnudo y solo
Con la tierra

V

Clamores retroceden, avanzan, retroceden
Estrategia de colinas y valles sorpresivos
Eco de matanzas
Monolitos de dudosos triunfos y uniformes
Entre remolinos y semillas…
Casi voces y agonía permanecen en el aire
Que dicen buscan primavera eternamente
Y un nosotros que herede
Sin rendirse la vida y lo que no tiene nombre
Enterrado en la grisura seca
Aguardando otro deshielo
Un estremecimiento

VI

Pensar circunferencias
Fines de la tierra, mapamundi
Como un país, acaso un cuerpo
Visto de siempre
Boca arriba
Hueso
Rapiña poderosa
Desalojo y reflujo
Condenado

VII

Amanece
Rojizo con huecos oscuros como bocas
Sinuosas hebras de bruma
Pasa un río que flota un puente sin destino de orilla

VIII

Atardece
Rojizo y resquebraja
Contra la pared azulada encendidas luces milagrosas
En aguas de peces con ojos de estrellas que no existen

IX

A la hora de la sed
Brotan indicios de mar y caracolas
A tal altura
Que ha de ahogarse el silencio
Y a fuerza de imprimirlo en la piedra
Forma escrita
Pasa la memoria de un pájaro
Con un vuelo de noche
Que estremece

X

… donde invisibles, tenues casi
Las sombras que bailan entre los artificios de alambres
Quietos… trampas para el rayo
Hablan ignominias y alertan conquistas, seducciones, domadores de vientos
Tahúres, metalúrgicos malabaristas
Que sin piedad
No ser de aquí y serlo
No pertenecer perteneciendo
Pasar gris de foto
Y en el mismo instante nada, como arena gris y viento… siempre

XI

… acaso Fuentealba y su destino
Como si maestro
Renaciera incesante en su vuelo de plomo
Memoria de horror y de paloma

XII

… dicen…
Ojos de moscas múltiples
Órbitas metálicas nos miran las entrañas
Fotografían rostros ajados que maldicen al cielo
Ovejas desde lejos
Destinos
Breves praderas de caballos
Ocres y azules hielo
Agua dulce y salada al mismo tiempo
Yacimientos de pura luna y de tungsteno
Escenas de puños cerrados
Manos con palos
Y gritos (nuevamente) grabados con uña en la madera
Cíclica artesanía de sangre
Patagonia.

Juan Mezquita

Share