Manifiesto
/ Philip Corner

 

 



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(Impreso en AAVV: Manifestos. A Great Bear Pamphlet.

Something Else Press, New York, 1966)

 

La civilización occidental ha sido hecha con ello…

 

Y los Estados Unidos se engañaron creyendo que alguna vez fueron parte de ella

 

Cualquier trabajador de la cultura que dude de esto aún deberá encontrar su camino

 

Quien lo niegue se definirá a sí mismo como el más virulento reaccionario y privará a su obra de todo valor.

 

Nosotros nos mantendremos de pie para renovar al mundo.

 

Trabajaremos por igual para hacer de éste Un Mundo.

 

Cada uno de nosotros – no importa su forma particular de vivir en una sociedad detenida – lo hará u optará entonces por quedar fuera de esa nueva cultura mundial venidera.

 

Todo grado posible de opciones y variaciones quedan ahora abiertas.

 

Nadie continuará representando ninguna Tradición.

 

Toda fuente de herencia cultural proveniente de toda la historia estará libre para ser utilizada.

 

Cada hombre se hará a sí mismo , y formará parte de esa nueva unión.

 

De ahora en adelante, los límites serán para esa visión según cual esta sea y no para pedir permiso.

 

2006. Esto debe ser comentado ahora. – MANIFIESTO REMANIFESTADO – Por favor, compréndase que para la época de ese escrito aún éramos una colonia cultural. Los tiempos han cambiado, vaya si lo han hecho ! Ahora puedo escuchar aquí en Europa que los europeos son quienes se sienten colonizados. Bueno, quizás … aunque podría decir que no realmente. Es tan simple como el hecho de que todos juntos formamos parte del siglo XX (ahora del XXI) y que, tal como escribiera Gertrude Stein, “Nosotros – esto sería los norteamericanos estadounidenses – estábamos ahí primero”. Este es un problema… en realidad sólo una parte, excepto para aquellos que lo vean como un problema en Canadá… Cuántos jóvenes compositores allí viven tratando de disculpar su amistad o respeto hacia mí y otros que provienen del sur de la frontera y a quienes tuve que repetir las palabras de Charles Ives: “El efecto de lo que ustedes son y serán es que simplemente, tambien son americanos… o cualquier otra cosa que sean” Así es que no importa en absoluto. Ni Ives ni cualquiera de nosotros hemos sido americanos sólo por tratar de serlo. Los canadienses podrían haber prestado atención al llamado de su gran artista visual Paul- Emile Borduas para participar de la “gran aventura norteamericana”. Eso fue hace cincuenta años ! … y ahora yo podría decirles lo mismo: Estamos juntos como parte de la civilización occidental – si no como parte de un gran movimiento global de desarrollo modernista – . Este es el significado de las últimas lineas de mi manifiesto: una energía compartida para hacer una nueva cultura en la que puedan asimilarse todos los logros humanos a través de los siglos y que nos permita una liberación como individuos.

Lo que debo decir con urgencia es algo vergonzoso considerando que en estos tiempos mi país se ha transformado en una amenaza mayor. No puede tolerarse más que ante aquello que Estados Unidos considere como la más mínima indirecta o cuestionamiento de algo, el más mínimo ruido; se desate una postura de arrogancia imperialista. Lo que por otra parte es bueno de los Estados Unidos es que siempre se ha estimulado la existencia de un espíritu independiente y no conformista.

 

Esos son los ideales de la America que se mantienen para algunos de nosotros…

– La America de Thoreau, Emerson, Walt Whitman y Benjamin Franklin;

– aquella en la que “Todos los Hombres han sido Creados Iguales” ,

– tambien la de Thomas Jefferson,

– la Carta de Derechos

– los Estatutos de Virginia para la Libertad Religiosa,

– Billings, Morgan y la tradición del “Arpa Sagrada” en la que la escritura de himnos comenzó a distanciarse del rígido modelo eclesial y tomó identidad propia.

– la Oneida Community, fundada en el estado de Nueva York en 1848 por el socialista utópico John Humphrey Noyes y que planteó un principio de comunalismo y libertad sexual.

– el comunalismo de los Shakers (la “ Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Llegada de Cristo”)

– el Trascendentalismo de Nueva Inglaterra,

– el movimiento de educación progresiva

– el empirismo,

– el “poder hacer”,

– Moby Dick,

– los Abolicionistas,

– las marchas por los derechos civiles, el orgullo negro, el orgullo gay…

– los derechos de las mujeres,

– todas las formas de música afroamericana (gospel, blues, jazz… el Free Jazz !! ).

– Tambien la música country con sus toques de banjo y los violines de la vieja escuela, – – Charles Ives,

– los periodistas muckrakers (“removedores de basura” de la Progressive Era, en los veintes),

– el trust- busting, aquella acción de Rooseveltllevando a juicio el monopolio ferroviario de la Northern Securities Company fundada por el conocido JP Morgan …

– el Sierra Club de John Muir (uno de las más antiguas e influyentes organizaciones ambientales de los EEUU, fundada en 1892) ,

– la action painting,

– el sistema de Parques Nacionales,

– los happenings,

– John Cage,

– Woody Guthrie,

– los IWW (Industrial Workers of the World, los “Wobblies”, sindicato internacional fundado en Chicago en 1905),

– el New Deal,

– el Cuerpo para la Paz,

– el movimiento “Prohiban la Bomba”,

– las protestas antibélicas de entonces y ahora,

– los “be- ins”, las sentadas, los “love – ins” …

 

como oposición a :

– la “vida real” de la Norteamérica de los Puritanos,

– al principio binario de “mi país está acertado o equivocado”,

– al Manifest Destiny (aquella doctrina del “destino manifiesto” según la que los EEUU estaban llamados a expandirse desde el Atlántico al Pacífico y que puede compararse con otras teorías de expansionismo imperial o colonialista),

– el slogan “el único indígena bueno es el indígena muerto” (ahora iraníes o islamistas) ,

la masacre de Wounded Knee en 1890 (en la que fueron asesinados más de 150 Sioux),

– El Acta de expulsión de extranjeros y prisión para sediciosos (la “Alien and Sedition Act “) de 1798,

– la doctrina del gran garrote (“Speak softly but carry a big stick”) de Roosevelt,

– los raids impulsados por el fiscal general Alexander Palmer para detener y deportar radicales de izquierda y anarquistas durante 1919 – 1920,

– el juicio y ejecución de Sacco y Vanzetti en 1927,

– el “Un-American Activities Committee”

– el senador McCarthy,

– las cazas de brujas anticomunistas,

– el asesinato de los Rosenberg,

– el Ku- Klux- Klan,

– los Texas Rangers,

– los “redneck sheriffs”,

– los senadores segregacionistas del “Partido Democrático por el Derecho de los Estados” (conocidos como Dixiecrats , en 1948),

– los patrones de las corporaciones en las grandes ciudades,

– los capitalistas “aristócratas del robo” como aquellos que se enriquecieron a fines del s. XIX,

– la violación y robo de Mexico,

– la marcha del General Sherman hacia el mar en 1864 destruyendo gran parte del Sur norteamericano,

– el General Patton,

– Hiroshima,

– la Bomba de Hidrógeno,

– la United Fruit Company que había sido creada en 1899 y que se vió envuelta en el episodio que en 1928 culminó cuando un regimiento de las Fuerzas Armadas de Colombia abriera fuego contra sus trabajadores.

– Las grandes petroleras (las “Big Oil”, responsables del lobby de la energía),

– las multinacionales,

– los salarios de los CEOs (Chief Executive Officers),

– la CIA,

– el fiasco en la Bahía de los Cochinos,

– los asesinatos en América Latina – consumados o intentados, aquí y allá – : Guzmán, Allende, el cigarro explosivo de Fidel Castro,

– la Guerra Fría,

– las “Moon, June, Spoon, Croon”, esas canciones comerciales con rimas que tanto detestaba Woodie Guthrie.

– los Estudios Walt Disney,

– la idea de que “somos LA nación indispensable”,

– Terminator,

– las agresiones a Vietnam e Irak,

– toda la administración de George W. Bush.

 

Para hacer más claro el punto sobre el hecho de que “la civilización europea está hecha de” ; de ningún modo esto implica una postura de darle una paliza a Occidente. Sucede que desde principios del s. XX, Occidente ha dejado de tener identidad, no sólo por el hecho de la Guerra Mundial sino a partir de la gran transformación vivida en las artes y que llamamos vanguardias. Una forma de progreso cuyo amplio espectro puede absorber – como acto de comprensión – hasta la libertad de elección para ser conservador. “Norteamérica se equivoca al pensarse a sí misma como indispensable” habiendo perdido la oportunidad – desde el principio de su etapa de expansión – , de aprender del nuevo continente y de sus pueblos para poder iniciar una innovación inmediata sin destruír la realidad que existía previamente. El desafío de no vivir sólo como “norteamericanos” no implica hervir dentro de una sopa o ser otro engranaje en la mente estrecha de un mecanismo nazionalista . En un sentido profundo, América – la verdadera América del Espíritu – ha cruzado el océano de vuelta para estar mucho más profundamente presente en Europa que en la propia casa. ¿Quién podría comparar el modelo de democracia norteamericana capaz de cortarle la garganta a quien piense diferente con el modelo de democracia europea? Aquella que una vez soñaron los antiguos filósofos y que tuvo su oportunidad en el Nuevo Mundo, con distintas formas de responsabilidad social y bienestar. Como dijera el título de una composición reciente de Malcolm Goldstein “¿Dónde estamos ubicados cuando permanecemos mirando hacia atrás ?”

Unas pocas consideraciones escenciales: las condiciones de la vanguardia de la posguerra (si es que aún puede utilizarse ese término) fueron esencialmente las mismas a ambos lados del Atlántico. El serialismo post- weberniano y los métodos de Cage utilizando el azar fueron los dos lados de una misma situación – sin olvidarnos de la presencia de un dodecafonismo provinciano que promovía el liderazgo de Milton Babbitt ! – Hay ciertas distinciones que seguramente llevarán al celo patriótico, pero si tomamos una perspectiva histórica (elijan la que les guste) , los problemas entre el serialismo y el uso musical del azar no son más significativos que las discusiones existentes en el s. XIX entre los conservadores del momento y los progresivos como Brahms y Wagner (apartándolo al pobre Bruckner ) … o cuando un siglo antes se declaró la “guerra de los bufones” entre los francófilos y la invasión de los virtuosos italianos. Es claro cómo aún estamos ante una “unificación del gusto” tal como cuando en tiempos de Couperin se instaba a congeniar los estilos del Barroco italiano y el francés.

Al mismo tiempo, esto nos lleva al punto de la liberación de la disonancia favoreciendo un orden superior totalmente impredecible, con todo tipo de combinaciones e ismos posibles y nuevas presencias del pasado e incluso un llamado a la austeridad (cómoda) de las “formas primarias” popularmente conocido como minimalismo. En ocasiones, esta variedad puede verse dentro de la misma pieza o dentro de la producción de un mismo músico… un fenómeno que tambien aparece en las artes visuales de la actualidad.

Podremos ver tanto ayer como hoy muchas obras de arte dignas de admiración desde ambas perspectivas – bueno, en realidad no hay más perspectivas ! – tal como en la tradición occidental que se hace más difusa aunque no se diluye por completo y que se expande globalmente … tal como el precio del pecado imperial …creando actualmente una especie de cultura euro- americana, otra euro- asiática u otra euro- africana y así sucesivamente. Debo admitir personalmente que la aparente generosidad y apertura que puede encontrarse en algunos norteamericanos (por supuesto excluyendo a los académicos) es mucho más interesante que el dogmatismo rígido que en su momento viví como estudiante en Europa. Cómo me cansé de tener que justificar cada nota escrita con un número ! o escuchar que la palabra “improvisación” era condenada pues se consideraba que algo que fuese tocado espontáneamente y sin escribirse no era digno de respeto pues no contaba con sistema formal alguno (particularmente para los franceses).

No debemos olvidar que el concepto de “progreso” es una invención europea que actualmente en su versión norteamericana ha sido degradada bajo el imperio de buscar la última novedad. Por aquellos años (los 50s y 60s) yo me preocupaba por hacer florecer mi propio desarrollo y tuve oídos sólo para explorar las cosas que quería. Así, al volver de Europa me había corrido hacia afuera de la historia, pero no me sentía muy feliz en el presente que conocía hasta tanto encontré el grupo en torno a Cage y pensé “no me siento tan solo en este mundo!” . Visto en perspectiva, soy libre para apreciar a todos aquellos que no necesariamente fueron innovadores pero que no obstante crearon innumerables maravillas. Aún cuando pensé que aprendí más de la cultura norteamericana, continúo aprendiendo y apreciando a los “viejos maestros”, escuchando las obras de algunos de mis europeos favoritos y especialmente de mi “viejo maestro” Olivier Messiaen. Por estos días, escucho más a esos viejos maestros por puro placer y no para aturdirme con lecciones técnicas, y disfruto con las inolvidables músicas alguna vez sepultadas como una especie de saludo correctivo hacia cualquier dogma, sea éste de la música contemporánea o de la tradición.

A mi interés, influencia y amor inicial por los “minimalismos” amerindios y africanos o por los “maximalismos” tibetanos y coreanos se agregaron los gamelanes de Java, Bali, Sumatra y otras partes de Indonesia, las orquestas de la corte imperial japonesa y las óperas de Pekín y Canton, la música clásica de la India, los sonidos del altiplano de los Andes, los mundos secos del norte de Africa y las estepas asiáticas; la antigua Mesopotamia y Persia … El multiculturalismo andaluz, las músicas para violín de Escocia y Suecia, ni qué hablar de los ritmos entrecortados del banjo en el bluegrass… las músicas de Tuva y otros sitios en Mongolia ! … todo por el simple placer de la escucha que sin duda ha penetrado profundamente tambien en mi alma. Así que este es el estado actual de la cultura… qué bueno sería si las escuelas pudiesen ayudar a construir este mundo euro- global/ global- euro- americano- africano- asiático disponible y accesible a todos.

En fin, hasta tanto suceda el Armagedon, nos conducimos hacia ese mundo.

 

 

 

por Philip Corner

traducción: Daniel Varela

 

 

 

 

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