La dieta de la burbuja

José Luís Arce

 

 

 

Faz2 copy

 

La relación alimentaria responde a que no necesariamente una obra que merezca esta calificación alude a una digestión rápida de sus contenidos, si los hubiera, sino a técnicas que se ponen a punto para consumo de ocasión teatral. La combinación consumo práctico equivalente a digestión rápida, es como el teatro-sazón que se envasa como un mini-sachet de mayonesa o ketchup para agregarlo a la hamburguesa. Esto solo pone por las nubes la cuestión del packaging, así como no sólo la del rótulo sino la de la marca. Para que sea bien descremado, pasteurizado, esterilizado, el producto se diluye a densidades convenientes, donde se computa la vulnerabilidad de los elementos al calor de un excesivo entusiasmo, y las fuerzas de colaje que retiran todo grumo reticente, para ser azotado con una corriente de vapor en la cámara de mezcla que llamamos ‘escena’, a presiones cambiantes, y medibles en milibares de pasión, consagración o mero fanatismo.

En el túnel de pasteurización y homogeneización teatral el gas aligerante se aplica a una presión variable, en tanto el conducto está formado por módulos amovibles de calentamiento, esterilización, enfriamiento, medios de portación de los ingredientes seductores del <i>food&amp;amp;lt;/i> y unidades de filtrado de sus borras y lastres. Cada módulo comprende venteadores de alta presión social que impulsan el gas aligerante a los niveles elegidos, y un dispositivo que realiza un ciclo de refrigeración que comprende evaporadores de tubos y aletas estriados, condensadores y compresores, y medios de control que actúan sobre válvulas de acción emocionales y proporcionales que regulan la entrada de fluido acada intercambiador de expansión directa. Para sofisticación, nada como un sistema cultural. No vale preocuparse porque haya hombres que padezcan erecciones involuntarias a mitad del proceso, ya que no revisten gravedad, más bien responden a que el poder de asociación lleva a una suerte de cosquillas a sus propios espíritus con la grácil inducción de un plumón de ángel. El nivel ‘light’ deseado puede ser alcanzado igualmente por centrifugación de descremado o des-cerebrado. Eso permite una polución administrada y no espontánea. El encéfalo tiene alto componente graso y los colesteroles de salud cultural recomendados, pueden verse favorecidos en consumidores con la debida conciencia de la fabricación del producto. Cualquier obra de Shakespeare, Beckett o Koltés, puede ser sometida a estos procesos, para que los triglicéridos dramáticos no taponen las cavidades de algún corazoncito goloso. Clorhidratos y proteínas tienen en el dramaturgo o director, filtrajes idóneos y vigilantes de la buena dieta. Su mano, pronto será cosa de salud pública.

Cuando se sale al ‘hall’ a comentar, se cae en la cuenta de las dosis en la languidez de esos rostros, es en lo rozagante de los gestos que se adivina el buen metabolismo, para nada embotados con el atosigamiento cultural hecho a base de morcillas grasientas o de esas saturadas salchichas alemanoides de vanguardia. Corre mejor corre de tales peligros, mejor busca esos actos performatizados a base de fibras solubles. Ojo al ‘food’ chatarra de los independientes, suelen ser reacios a los tratamientos; lo dan todo de golpe sin fijarse en el estado de salud de la persona,y porsi fuera poco, camouflados en una especie de homeopatía negra. Por las dudas, si el vicio por ir a esos antros es irrefrenable, tener el tino al menos, de asegurarse que las ambulancias entran hasta ellos. No olvidar, cada afiche, cada programa debe llevar la leyenda de la ley ad hoc sobre protección al consumidor, donde se especifica que todo exceso de productos no tratados, entra a un rango inapelable de pecado. La diferencia sobre si es venial o mortal es tan irrelevante como si el colesterol es del bueno o del malo. La glotonería es mala siempre, y no obviemos que la diletancia suele ser voraz, aunque justo es reconocer, bulímica. En ese hall puede verse claro al que corre rápido al baño a meterse los dedos en la boca, al final de la función. Mejor no hacerse cargo. Tampoco los diuréticos y colagogos son motivo para dispersiones, lo central es la industria cultural, la generación de un producto mater, un molde. Lo que viene después, no es más que creación de valor agregado en la cadena diegética del comentario. Todos tratan de vender su producto.

Para la resaca por exceso cultural, hay efervescentes en mercado, eructógenos eficaces, regurgitadores infalibles. Quién cae en adicciones u obesidades fruto de la gula y los excesos, deberá poner a su cuenta y riesgo, la discriminación a la que se expone por sus debilidades, por ser un sobresaturado. Un condenado al spa, la lipo-aspiración y hasta el personal-trainer por el simple imperio de los hechos. En este sentido, el organismo tiene su homeostasis equilibradora y de vez en cuando, viene bien no hacer oídos sordos a sus prescripciones.

 

 

por José Luís Arce

 

 

 

 

Share