Editorial #1

Quisimos hacer una revista como la que nos gustaría leer. Una revista en donde nos de gusto escribir. En la que se mezclen nuestros intereses con los de otros que están cerca. Que nos sorprenda por la diversidad y por la afinidad de la sintonía. Una revista sin autoridades pero con autoridad, sin límites pero con buen foco. Anárquica pero prolija, que se deje leer, ver y escuchar. Que nos permita escribir en total libertad sobre lo que casi nadie escribe, sobre aquello que está fuera del sistema y ningún medio le permite entrar. A contramano de las autopistas del mercado y en franca oposición a las catedrales del buen gusto. Un medio abierto a los espíritus inquietos y sin temor a los nuevos vientos. Una revista que aporte algo diferente, aquello que no está facilitado, que no viene en los envases conocidos: hay que ir a buscarlo. Ahí vamos.

C.K.

 

Editorial #2

Verdad todo proyecto constituye una ilusión, la ilusión no es lo mismo que el error. Lo que caracteriza a la ilusión es el deseo y el deseo es la verdad de la ilusión. Esta Revista no es un producto, es una emergencia catastrófica de lo no previsto, un Acontecimiento, un encuentro con lo Otro de lo Mismo donde puede surgir lo que no es reconocido ni reconocible. Un cortocircuito donde el punto final vuelve a conectarse con el punto inicial y lo origina. El desplazamiento continuo de lo que estaba en la respuesta al lugar de la pregunta dibuja un círculo en que al entrar se entra siempre en su afuera. Su segunda aparición sólo repite la diferencia. El n? 2, que impone el mero orden numérico, resulta inesperadamente significativo, un “dialogo” es algo entre dos. Siempre se necesitan dos para hablar, aunque digan lo mismo, porque el que lo dice siempre es el otro. Por lo tanto, el lector queda comprometido en la realidad de la escritura, todo texto es una ficción inconclusa hasta ser revertido por el signo opuesto de la ficción de la lectura.

A pesar de su diversidad, todos los artículos convergen en una expansión de la sensibilidad que consiste en percibir al Mundo en la dimensión de su posibilidad. Su originalidad emerge de una mirada abierta a la condición infinita de las cosas. Lo real no agota lo posible. Abolidas las taxonomías genéricas, cada creación es una trayectoria en un espacio existencial que se extiende de lo posible a lo probable Y no hay certeza posible en un campo de probabilidades. El fenómeno estético, un efecto que precede a sus causas, permanece como incertidumbre. La obra de Arte, representando las mismas operaciones que la generan, deviene un artefacto de desear deseo.

Contra un Orden cuya Ley no es sólo la prohibición de algo deseable sino, fundamentalmente, de algo posible, se opone una Libertad entendida como la posibilidad de todo lo posible. Experimenta “da lugar” a ese pensamiento que manifiesta el deseo de “no saber”, un movimiento cuyo horizonte es lo desconocido. Un pensamiento alternativo que opera la punción de todas las infecciones abstractas resistente a toda formalización que detenga su movimiento. Todo pensamiento marginal al discurso racional participa de la naturaleza genitiva del borde. El borde no traza el límite de lo existente, por lo contrario, genera procesos que nunca devienen identidades estáticas sino existencias dinámicas desbordadas. Siendo el tercero excluido-incluido que no está ni en cuerpo ni en otro; el borde conforma pero no informa, es enunciante que no puede ser enunciado. Lo que el borde enuncia es que no hay enunciado. El límite indica que existe una continuidad. Este es el territorio de Experimenta. Aquí se arroja la moneda a cara cruz, apostando a su metal único.

E. del E.

 

Editorial #3

Este es el número 3 de la revista experimenta. Esta revista me recuerda una y otra vez la siguiente imagen. Hace unos años crucé la aduana Argentina sin saberlo y la camioneta que me llevaba se desvío, dejándome en una de las rutas que cruza de Argentina a Chile. Eran unos 5 kilómetros donde no estaba ni en Argentina, ni en Chile. No había hecho los trámites de emigración de la Argentina ni de inmigración a Chile. Me encontraba migrando en una ruta de montaña, simplemente, en lo que se llama zona nebulosa, por ser un territorio solo para ser transitado el cual no esta permitido habitarlo. La frontera no es una línea, es una zona, un territorio, en el que se puede ser y estar, mas allá de las leyes y regalas de la historia, los estados y la cultura. La frontera es la ley de la naturaleza. Mi sensación de libertad fue total y la paz absoluta.

La frontera es el tres, cuando pensamos que solo hay dos. En la tradición Lakota la salvia es considerada una planta sagrada, medicinal. Esta planta convoca la mejor de todas las decisiones entre todas las decisiones posibles. Es una planta fronteriza. Nos recuerda a los argentinos tan acostumbrados a los binomios, que cuando pensamos que solo hay dos, siempre hay un tres en el medio, una zona sagrada.

Alan Robinson

 

Editorial #4

revista experimenta S01E04/ quizás experimentar signifique buscar/ algunos artistas sólo “encuentran”/ otros estamos siempre buscando –a veces es cuestión de toda la vida-/ hasta parece un asunto estético/ visibles o no: hay aciertos i hay errores/ quién podría certificar lo correcto/ desde hace un siglo que la cultura no experimenta de manera tan intensa como nunca antes/ si bien las bases para “hacer arte correctamente” están echadas como de costumbre las reglas son tan escasas que resulta inminente ponerse a un costado/ a pesar de la desaprobación de nuestros ancestros porque en un gesto infinitamente mezquino cómo habrían de aceptar aquello que no sea lo propio?/ la comodidad también es una regla: resulta bastante incómoda (“la regla es la sangre prometida” foucault dixit)/ como la búsqueda la indagación personal o grupal es el objeto del hallazgo/

experimentar entraña una actitud/ pero también es una cuestión de lenguaje i de sueño/ muchas veces lo asociamos a la anarquía a la utopía: i un hilo menor i profundo circula por debajo por los costados en el interior lateralmente i expresa la unidad de nuestra incertidumbre i esa búsqueda de la que hablamos/ ?para salirnos de ella? o quizás incluso para consolidar nuestra estética nuestra manera de percibir el arte o mundo/

los tiempos que corren son promisorios: hablamos de diversidad pluralismo voces/ acaso la experimentación no nos parece la clave que nos sintoniza con estas miradas/ ?no nos resultan conceptos familiares?/ ?cómo escuchar lo ajeno distinto o lo que nos surge a nosotros mismos al sorprendernos de un color íntimo que desconocíamos propio?/ hoy –más hoy- nos damos cuenta de la importancia/ quizás por eso estemos aquí: en este espacio/ esencialmente: inquieto/ ?es el tiempo de unas diferencias? ?cosas que habíamos dicho o escuchado? ?para tatuar un lenguaje que nos muestre i nos represente en los propios cuerpos?/ infatigable la experimentación/

“todo es vibración”/ lo único que pervive es el lenguaje///

Osvaldo Vazquez

 

Editorial # 5

?Cuál es el contexto de la Revista Experimenta? Podría ubicarse en las intersecciones de las artes sonoras, visuales, la performance y la poesía experimental, integrándose o conjugándese con libertad creativa, sensibilidad poética y capacidad de investigación. Una revista sin periodistas. Escrita por los propios artistas e investigadores que han mantenido un compromiso firme y obstinado durante décadas, en las distintas tradiciones experimentales en las que militan. Un material que excede “lo que circula”, campo preferido de las revistas y los diarios, y se abre a lo inexistente en nuestro medio. Lo desmarketinizado, lo oculto, lo marginal, lo ignorado, se expone en textos de un colectivo de autores de distinta formación y especialidad. Cada uno ofrece su luz personal y su energía más vital para generar una revista que, aunque no mida en el mercado ni se reproduzca en ningún otro medio, alumbra una zona de las artes y las letras sin atención ni interés por parte de gestión cultural alguna ni amparo de cualquier institución académica. Como muy a menudo: en tierra de nadie. Pero es verdad que en el campo de la experimentación subyace un espíritu de confraternidad que permite la vinculación entre hacedores de muy lejanas latitudes. Artistas de lenguas y estéticas diferentes se relacionan naturalmente e interactúan por distintos medios, eliminando fronteras de todo tipo. Su búsqueda los acerca, los hermana. La Revista pretende continuar por ese camino hasta que la confusión sea general.

C.K.

 

Editorial #6

EL ARTISTA CUMPLE SU DESTINO SIENDO EXPERIMENTAL

Para no pocos literalistas, la aseveración de Rimbaud sobre que para ser vidente había que producir un largo y razonado desarreglo de todos los sentidos, era una invitación a la locura, al descontrol, a la entropía. Para ellos, más difícil pensar en una invitación a evitar los condicionamientos, primero los sensorio-perceptivos, luego los mentales. Lo que supone en el campo de las artes una búsqueda. No faltaría el empecinado dispuesto a defender que una vía negativa (una teología negativa) contradiría nuestra aseveración, como decir, una ‘no-actuación’ conllevaría una no-búsqueda. Aún en una concepción holística, la relación con la realidad integral, con el Todo, puede hacer que la búsqueda sea un contrasentido, cuando lo que se impondría es no ‘tensionar’ el espíritu para llevarla a cabo. Es que la caza del ‘por qué’ es lo problemático. El ‘por qué’ siempre es materia de pasado y nuestro asunto es ‘ahora’, en este instante, en donde hay que pelear para estar disponibles para nuestras palabras o aún antes, para nuestros pensamientos. Allí las tensiones no son ‘previas’, no son tensiones, son energía viviente que nos toma en la medida de esa disponibilidad. La ‘tensión’ dificulta la absorción de la vibración, del ritmo. La cuestión es: ?nuestros aparatos sensorio-motrices-perceptivos están preparados para ese desafío? Evidentemente no, y ese es justamente el quid de una nueva mirada, de un nuevo paradigma, de una nueva manera de pararnos ante la realidad. Como proyecto suena enorme y acuciante, y sólo mentarlo nos hace parecer presuntuosos, pero los problemas son las fuentes de las acciones. Y además, aseveraciones como éstas no se sostienen sin experimentación. Entonces la búsqueda, como actualización de ese aparato integral para romper condicionamientos, lo será en profundidad y despojamiento. No la de la mirada física, horizontal, sino la del alma que lo hace en profundidad. Cuando el amanecer de ese nuevo percibir ocurre, recién ahí, uno se siente a punto como para decir: “yo no busco, encuentro”.

Todo esto para proclamar que entre empezar y terminar, será necesaria la intervención de una heurística como pléyade disponible de soluciones, que no se conocen y por eso se las busca, pero para dar con la que nos cuadra, pues bien, experimentamos. Conste que esta afirmación no implica dar con lo correcto, con lo que corresponde, con lo justo, con lo verdadero, en absoluto, sino más bien con lo que nos cuadra a nosotros, lo cual es, hasta si se quiere, arbitrario. Pero en el rango de arbitrariedad en la que el hombre a una silla le dice silla. La solución imaginaria es sin el por qué de la ciencia o en todo caso, hasta la ciencia se beneficia de ella. Por eso mismo, vale la cautela respecto a lo que entendemos por ‘experimento’ en la ciencia y en las artes. ?Es lo mismo? No. Veamos el diccionario de Covarrubias. “Buscar es inquirir. Dícese de la palabra ‘bosque’ que en lengua gótica es ‘busche’, esto es, espesura montuosa apropiada para poner en ella la casa y criarse en ella. Los cazadores o monteros, para descubrirla ‘bosquean’, la buscan entre la espesura, donde es propio que las cosas no se nos ofrezcan con prontitud.” El buscar fue estableciendo métodos y para sistematizarlos, ha sido imposible luego despegar el concepto de búsqueda como una actividad de la razón. Con lo que buscar es una manera de hacer que el futuro sea quien oriente nuestra acción. No sólo el racionalista, el científico, son adalides del buscar, sino que hay otros que tienden a fines, que también lo hacen.

El espíritu de búsqueda prescinde de la ‘doxa’, de la mera opinión. En eso queda expuesta la necesariedad de método. Pero surgen atajos, trampas, como anular la finalidad, haciendo de la búsqueda, un pseudo género que vale en sí: un ‘arte de búsqueda’, por decir, connotando alguna prerrogativa novedosa, ya que no una actitud investigadora, prospectiva, en tanto se ha sustraído el ‘pro’. Ahora, ?la búsqueda orienta a lo desconocido? Sí, claro. ?A lo infinito? A no dudar, pero… no es el mismo infinito para el científico que para el artista. El hombre de ciencias parte de extraer un corpúsculo de ese infinito, para estudiarlo. El científico descubre lo desconocido. El artista lo inventa, lo produce. Produce futuro como forma de acceder a lo desconocido, esto no quiere decir que lo devele. El poeta así, rompe el molde de la máquina que produce previsibilidad, y deviene, si vale la imagen, una máquina de producir singularidad, inatrapabilidad. Salva la complejidad en su infinitud o la infinitud en su complejidad.

josé luis arce

 

Editorial #7

Fijémonos de que forma se pueden exorcizar esos espíritus atascados por la lentitud de un mundo socavado de egoísmo, ya que este es el primer elemento que nos identifica con nuestra mortalidad. Y según Aristóteles ejecutar así la finalidad trágica, su catársis.

Estas formas previas a la tragedia parecieran identificar antes que nada la constitución esencial del sujeto en el mundo. Elevarlo a un plano en donde uno pueda auto-percibirse en relación a. Y aquí no hay mecánica o matemática aplicable a esta lógica, pues estos designios son los aportes mismos de la fe en cada “Idea” preponderante. Un fenómeno tan pocas veces verificable. El fenómeno de la trascendencia que es percibido previamente, antes que la rueda del tiempo nos aplaste.

Ahora que los líderes están debatiendo quién se queda con el trono del miedo, que el imaginario del mundo está reducido a una pantalla interconectada entre miles de terminales estereotipadas, que los monitores atraparon cerebros, en un implante exitoso, ya que hemos sido atrapados por películas, que nos han brindado una imagen del excesivo mundo, más desenfrenado por nuestro apetito, por una universal forma de reflejos distorsionados sobre un océano que nunca apagará su sed. El reflejo verdadero, el reflejo del reflejo verdadero, nadie ha dicho que ha sido de la imagen original, alguien siempre está copiando una imagen. En dónde está ese origen representado. Son pechos envenenados a los que uno escapa, no ser presos de la imagen reflejada, como si ese reflejo nos pudiera empujar de un lado del espejo. … Este es un conflicto de por qué la imagen original debe distinguirse de la reflejada. Es un conflicto eterno que se sostiene por la fé. Unos dicen que no hay original, otros dicen que sí lo hay. Siempre que alguien se identificó con algo de este mundo, siempre hubo problemas de propiedad. Así que una de las soluciones posibles fue buscar algo fuera del mundo concreto que nos identificara. Supuestamente esto nos daría otro tipo de identificación, pero eso no solucionaría estar metido en el océano de las imágenes. Así que se pensó entonces: ?por qué no te dejas llevar por los torrentes de imágenes?, ?qué hay de malo?, perderse un poco entre los burbujeos de incesantes reflejos. Esto parece no tener límites acordes, hay un Dios de celulares muy envidioso detrás de cada uno, que nos acecha con sus radiantes llamados, que pretenden ensuciarnos con sus luces oscuras. Cae nieve en Buenos Aires, el clima está un tanto desvariado, la TV gurú nos trasmite las instrucciones de uso, cómo acceder al mundo de las imágenes, qué está permitido en el juego de como auto diseñarnos nuestros anhelos, lo imprimen sin miedo en una publicidad recalcitrante de cómo bajar el peso en dos días. ?En tus últimos dos días?. Carteles, portadas, partes guiándonos en la marea, atrapando nuestros sentidos. Una geisha, que pone una cereza en un pequeño pozo en la tierra, luego va a buscar una jaula y viene hacia nosotros. Guerra entre monos y geishas. El mono se queda trabado con su brazo en el pozo, no lo puede sacar, pues no soltará la cereza. Sólo podrá ser libre si alguien se le acerca y lo convence para que suelte la cereza y así podrá sacar su mano del pozo. El pezón envenenado empieza a tener sabor antes de que el cerebro se desconecte de la máquina. Por un monitor se lee con letra electrónica: ?hay un viaje de amor ahí? Una voz sintetizada murmura tímidamente que todos los hombres son malos y ahora se someten a la culpa de haber maltratado mucho tiempo a la mujer. Ahora los reflejos comienzan a multiplicarse. Un momento se parece a otro momento, las distancias que la aguja del reloj recorre, son similares. Nadie percibe que ahora hago lo que quiero. ?Y qué?, ?ésto me asegura alguna libertad? Nada más que otra forma de gobierno, así nos gusta pasear de un extremo al otro, sólo para fraguar la construcción del enemigo.

Ernesto Baca

 

Editorial #8

“Seamos telépatas, escuchemos nuestros pensamientos” D. B.

Spher y Mentha.

Tengo una radio con un grabado en su frente que dice “radio de náufrago”, temo encenderla, temo escuchar al náufrago que pide ayuda en el otro extremo. Temo que sea para mí. Temo que nos ayuden. Ambos compartimos los extremos; sé que alguien teme también encender la misma radio… Al encenderla hay un desquicio hertziano cuyas delincuencias armónicas al rato de atenderlas son vivamente riesgosas. Poca vida tendría esta radio en la humedad marina pues tiene dos válvulas, esto le augura una imposibilidad, un destino infranqueable: “radio de náufragos secos”. Quiero contar las insinuaciones que aprendí escuchando esa radio. En la escena del canto noveno de la Odisea, Ulises (Outis: ninguno) se expone a escuchar a la sirena (razones pobres la suponen Aglafonos, Spher, y razones ricas la suponen de nombre Toa, Mentha). Spher y Mentha son a su manera diosas de un ruido cuyo campo muestral (va… un terrenito) mide entre 20Hz x 20Khz… La emoción que se cree escuchar proviene de las impurezas, de los parásitos que conviven con las divinas señoras sin instrumentos. Las sirenas eran sublimes tejedoras de anti redes y ?de sus cuerdas? ?Dónde metían los dedos estas chicas húmedas mal confundidas con musas? La sirena, cuando es virgen, es como toda doncella, una mujer cuya capacidad para las hazañas musicales no ha sido distraída por el placer. Polifemo también estaba capacitado de escuchar a lo lejos a las sirenas y confundirlas con un instrumento “inmusical”(??), pues la sirena sería en sí misma una tecnología para improvisar en un sistema natural de sextas (no habrá forma de comprobar esto sino hasta indagar en las razones que prohíben a los Ciclopes el uso y contacto con las semillas; hay una vitela del siglo tres que no pude fotocopiar… que especula todo el mundo en sextas o en sextas hijas). Ser Ninguno o ser Ninguna no es igual a ser una sirena. En el barco de Ulises, los que reman están protegidos por la cera en sus oídos… En el barco o en nuestro equivalente “bondi de Ulises” nadie escucha a nadie, es un bondi de náufragos secos con radios de cera… Ellos serán los que liberan a Outis (nadie) cuando pase el peligro del canto de las sirenas. También hay sirenos, pero las cualidades musicales y sonoras de estos son para otra notita. Estos remeros tienen mucho que ver con los auditorios modernos, tan ocupados en remar, es decir: el estar ocupados en moverse les permite no decidirse por nada que se parezca a un náufrago (Outis) que los detenga, observemos la aleccionadora semejanza entre la palabra outis (nadie, ninguno en griego) y la palabra sajona out-is: is out. ?No es elegir lo que en verdad hacen sino lo que nunca hacen! ?Por qué a Ulises tan afecto a matar cuanta cosa se le cruce ni lo intenta con Spher y Mentha? La segunda insinuación es cuando Ulises salva a su tripulación en la tierra de los lotófagos; gente esta comedora de loto y de su flor (el que come el fruto dulce se olvida de sus inteligencias y de sus negligencias). Parece por trabajos hechos en el África costera, que los que ingieren la flor del loto escuchan los sonidos de las semillas (?) ?Será que el ruido es una semilla? La tara del comedor de loto es casi un estado litúrgico, una analogía del hombre lineal, el homo sicofántico; este glotón aderezaba el loto dulce con menta silvestre (?Otra vez el recuerdo de Mentha?). ?Quién se atrevería a insistirle con lo que detalla que detalla? ?Será el destino de los instrumentos digitales ser un alimento de realidad? La casi última insinuación que arrimo es la escena en que Lemuel Gulliver visita la isla flotante de Tajara, esta isla flota sobre otra llamada Laputa; Gulliver observa allí cómo la gente se golpea entre ella con una bolsita, en la boca, las orejas, y en la cara para cuando necesitan que el otro les preste atención. En el caso de la aristocracia, ellos utilizan unas inmensas vejigas infladas que unos empleados llamados “climenoles” les baten para que vuelvan de sus profundas meditaciones y atiendan a algo o alguien. Me desvío (me río). Mientras escribo esto escucho “Les elémens” de Jean-Féry Rebel. Es un registro capturado en digital por ARCHIVE; el equipo me permite escuchar ciertos ruidos producidos por la mecánica de los instrumentos ?grabación de las sirenas? quizá estos ruidos sean esas impuras semillas de emoción. Creo que el primer minuto de esta obra es lo que tocaban las sirenas, lo que quiso escuchar el melómano Ulises, no teniendo un ipod, se tenía que atar a un mástil (?una antena?). Sí, ese primer minuto es como si por primera vez alguien hubiese superpuesto partituras transparentes y creado la primera obra de sonidos superpuestos (no confundir con polifonía). Es notable que Swift y Rebel sean escandalosamente coetáneos. Creo que Ulises al llegar a Ítaca (suena a isla policial) no tensó un arco sino una lira monocórdica, esa única cuerda fue tejida con pelos de Penélope, este en realidad es el nombre de esa cuerda pene-lope, fue tejida con pelo y cuando Ninguno hizo sonar esa cuerda se quedó sin antagonistas, privado de enemigos ?Sin auditorio! Apago la radio, seguro que quien suplica está seco o está mojado y el ipod para náufragos no le contesta.

Apostillas

?Spher y Mentha tocaban una música sólo escuchada sin consecuencias por los Cíclopes?
Al loto es también llamado “el arto” (sin hache) ?Comedores artos o insatisfechos?
El nombre de Spher se conserva en la nota “redonda”
La intolerancia de Ninguno que es la de todos ?cegó por ello a Polifemo?
?Confundió Ulises el único ojo de Polifemo con su oreja?
Que ese idilio con el ruido no puede durar mucho y acabará en música desinstrumentada ?es como querer convencer a la gente de que eso que está en las imágenes es pornografía extraterrestre?
?Es necesario perder la fidelidad a un sistema? Sistema que se parece demasiado a como concebimos el tiempo.
Nos iluminamos siempre con lo mismo, estamos quizá sólo confundidos con la intensidad.
Yo me repito, por eso estoy seguro de que si no aparece aquí lo bueno, aparecerá repetido en otro escrito.
Horror a la armonidad.
Coqueteos con el vacío.
?Panfóno o Melodisea?
La radio es un arma telépata.
Ruido = semilla = ruin do.
Praktikós de la sinfonía en tres notas.
Dónde está sumergido ?Un músico táctico?
Yo vengo del mundo de las aseveraciones, mi antídoto es la interrogación.
La calidad no intoxica, entonces que todo sea entre náufragos.
Superstición de la música
Superstición del vínculo
Consolación por el ritmo
La música es una inteligencia que no puede prescindir de los sentidos
Vincular lo invisible a lo sonoro y ahora vincular lo visible a lo sonoro
La imagen no consuela.
Qué es una radio de (náufrago)
Si el ruido no habita nuestra prolijidad ?qué lugar hay para esa semilla?
?La sirena es una superpotencia prehistórica o una ilusión de lo nuevo?

 

Daniel Battilana

 

Editorial #9

Muchos no entienden el “sentido”

pero no a la manera de los niños que preguntan sobre el sentido

sino que no lo encuentran y lo buscan en las palabras//en la consecución de las palabras//

como si todo fuera historia narrativa literatura psicoanálisis gramática//

otros –pocos- optan por callar// como si el silencio habilitara la contrapartida del sentido

por ausencia por misterio por ensoñación: seducción de la voz: ausencia//la ilusión de ver

los ojos persiguen el sonido el canto de los niños que no buscan sentido

porque están en él lo generan lo producen lo irradian lo transmiten lo son//

ni siquiera la palabra como arte//colores formas estructuras//

vacío hueco la intuición o la piel llueve

el deseo busca la forma y se agita contra las preguntas arrogantes

esas que no preguntan nada//esas que anhelan la respuesta correspondiente a la pregunta

y –claro- así no se llega a ninguna parte sino al establecimiento de lo ya establecido

esa zona de riesgo donde hay que resistir unos minutos hasta que llegue la prevista solución

es como la investigación que somete una realidad a una serie de presupuestos

hasta que se acomode y se amolde: aún hoy, incuestionables de la racionalidad//

sin embargo

la experimentación se agita en el riesgo//esencialmente de perder o de cesar

porque sabe que va a cesar mientras llueve

llueve y se moja

y el viento agita sobre los domos

esas arquitecturas convexas donde reverberan las voces y las acciones

música imagen aroma humedad tempestad movimiento deseo deseo

en los bordes del espacio finito y limitado grillado y seguro de aquellas preguntasrespuestas

donde los sin.sentidos se muestran en los polos en los extremos de nuestro horizonte al sur

aquí donde generamos la corriente que nos lleva impulsados e impulsores

para hacer de nuestras vidas nuestros viajes experimentales experimental experimenta.

Os Vazquez

 

Editorial #10 – Música Experimental

Antes, cuando alguien decía que la música que yo presentaba era experimental, yo planteaba objeciones. Me parecía que los compositores sabían lo que estaban haciendo y que los experimentos realizados habían tenido lugar con anterioridad a las obras acabadas, así como los esbozos se hacen antes de las pinturas y como los ensayos preceden a las representaciones teatrales. Pero, pensando mejor el asunto, me di cuenta de que habitualmente hay una diferencia esencial entre hacer una pieza musical y escucharla. Un compositor conoce su camino como un silvicultor conoce una senda que ha trazado y vuelto a trazar, mientras el oyente se enfrenta a la misma obra como frente a una planta que no ha visto nunca.

Ahora bien, por otra parte, los tiempos han cambiado, la música ha cambiado, y yo ya no objeto la palabra “experimental”. De hecho, la uso para describir toda la música que me interesa especialmente, y a la que me entrego, sea que la haya escrito otro o yo mismo. Lo que ocurrió es que me convertí en un oyente y que la música se convirtió en algo escuchable. Mucha gente, por supuesto, dejó de llamar “experimental” a esa nueva música. En cambio, prefirieron alejarse a mitad de camino y decir “controversial” o bien se alejaron del todo y se preguntan si es “música” o no.

Porque en esta nueva música nada tiene lugar, sólo los sonidos: los que están en la notación tanto como los que no. Los que no están en la notación aparecen en la música escrita como silencios, abriendo las puertas de la música a los sonidos que están en el ambiente. Esta apertura existe en los campos de la escultura moderna y de la arquitectura. Las casas de vidrio de Mies van der Rohe reflejan el medio en el que están insertas: presentan al ojo imágenes de nubes, árboles o hierba, de acuerdo con la situación. Y cuando uno observa las construcciones en alambre del escultor Richard Lippold, es inevitable que uno vea otras cosas, y también gente, si está por ahí, a través del tramado de los alambres. No existen los espacios vacíos ni los tiempos vacíos. Siempre hay algo para ver, algo para oír.

Uno no se tiene que preocupar por el futuro de la música.

John Cage, Silence, 1961.