Dos escritos de Juan Mezquita

 

 

La estación de tren

 

 

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Y dos introducciones a maneras de mirar

“Cada órgano de los sentidos interroga al objeto a su manera”

Merleau Ponty

“?Qué catzo mi
rás… poesías?”

Mi amigo Cacho

“La retina es una mera extensión del tejido cerebral…”

Roman Gubern

 

Primera introducción fisiológica y necesaria

Dice Konrad Lorenz que hay algunos animales que tienen una “incapacidad para percibir objetos invertidos”.

Nunca pude entender porqué a algunas personas les causa gracia que Pinocho quisiera destapar una olla pintada en la pared.

Fin de la primera introducción

 

 

Segunda introducción (también llamada sospechosa o “de las citas”) intento de aproximación y precedida por palabras ajenas y pertinentes.

 

“Si yo abría los ojos del sueño falso, flotaban fragmentos de sueños por tener”

“Decía Vieira que Fray Luis de Souza hacía de lo ordinario algo singular

Fernando Pessoa

“… la naturaleza no es sino un punto de vista, los ojos que la contemplan o la voluntad que la cambia.”

Octavio Paz

“Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío”

Juan Gelman

“es un andar y desandar continuo”

Jauretche

Se trata, claro está, más que nada (apenas) de una comprobación.

Un hecho cuya factibilidad depende apenas de un acto de libre voluntad y se relaciona con la vida misma antes que con cualquier otro artilugio.

Por último, desde mi punto de vista, quizás algo se oculte en la negativa o la imposibilidad o el temor o la fiaca o el vértigo que sugiere andar por la vida metiendo el ojo en las hendijas.

Otras veces pienso que lo difícil de mirar es no ver, y más aún…

La estación de tren (a simple vista entonces)

Una estación de tren es una maraña de destinos.

Una estación de tren perturba…

hay rumor de hierros.

Así como el caballo huele distinto a otros animales…

así la estación de tren.

La existencia de una estación de tren determina hemisferios.

Los dos hemisferios de una estación de tren son simétricos pero no iguales.

La importancia de una estación de tren se debe a que no pertenece a ningún

Ecosistema…

…Y a su inconfundible olor a caballos, naturalmente.

También ayuda saber que no cumple ninguna función didáctica.

Cuando el pueblo es pequeño la estación de tren es importante.

… se asemeja a la marea…

Cuando el pueblo es pequeño

la estación de tren tiene un solo hemisferio y largos silencios.

Algunas estaciones de trenes poseen desvíos y vías muertas… éste es un asunto inquietante…

La estación de tren está enteramente compuesta por capas superpuestas de idas

y vueltas.

La naturaleza ambigua de una estación de tren es su razón de ser.

percirbir esta condición es necesario para seguir adelante…

La estación de tren soporta las fotografías, se deja estar, se torna en cambio, se la percibe incómoda en la pintura.

?Al tacto la estación de tren es una catedral!

No es posible postular un significado para la estación de tren sin considerar:

la vía láctea,

la inexistencia de las paralelas

y el sin sentido del trabajo humano.

La estación de tren siempre es un borde,

a veces, cuando mucho pretende ser una excusa.

En una estación de tren se puede estar, partir o regresar como un estado del Alma.

En una estación de tren es posible encontrarse

y también iniciar el olvido.

Algunos ancianos eligen la estación de tren para pasar sus tardes, tal vez porque allí el devenir fluye de un modo distinto… (este asunto debería profundizarse).

Desde el punto de vista musical la estación de tren es una “courante” y se escucha como un quinteto de cuerdas. (Sobre todo si se es naturalmente indiferente a la llovizna).

Cuando una estación de tren se ve a lo lejos, su forma es según el anhelo o la desesperación de quien la mira. (Tiene la virtud de corresponder a miradas contradictorias simultáneamente).

… desde cualquier lejanía la estación de tren es una patria.

La estación de tren incluye al horizonte, si por ventura le fuera requerido un principio ordenador,como es el caso del mar.

La estación de tren nunca es efímera,

a lo sumo puede ocultarse un instante en una lluvia torrencial o ser un flamígero resplandor, en una tarde de sol.

En una estación de tren, hay ecos…

y también murmullos inconexos de palabras por decir.

Su estilo es el rumor.

La primera vez que se transita por una estación de tren se tiene la sensación de formar parte de una ceremonia o bien de una conjura.

En una estación de tren no se puede permanecer indiferente,… exige la complicidad.

Desde el punto de vista cartográfico

la estación de tren es un rectángulo negro y se puede escuchar la electricidad.

Un corte transversal de una estación de tren (a la manera anatómica de Cajal y Cajal) nos permite ver un conjunto de sólidos organizados, sin partes fluidas, articuladas parcialmente por movimientos mecánicos sincronizados y entrelazados de palomas,

cabezas de pájaros sin ojos,

cigarros abandonados a medio fumar,

hojas secas de los árboles cercanos,

resecos y desnudos tendones de suicidas.

En una estación de tren la palanca es esencial.

Con un punto de apoyo en cualquier lugar de su superficie es posible mover las constelaciones.

La estación de tren es un ámbito de intrigas,

un lugar clandestino, donde no es posible distinguir el bien del mal.

La estación de tren no precisa justificativos,

le basta un viajero.

La estación de tren responde a un nombre…

pero esto no significa nada.

A veces la estación de tren está quieta… los seres desprevenidos llaman a ese estar… indiferencia.

Mirando de soslayo una estación de tren se ve

un depósito de estrellas,

un salón de baile,

un archipiélago,

claves de telégrafos,

una película muda.

Mirándola de frente (con un solo ojo)

se puede ver el pasado de un país.

Cuando hay rebelión, la estación de tren es una asamblea de fervores justos.

Apoyando una mano en los rieles (no se precisa ser un iniciado)

se presiente a veces el futuro.

 

Para los hombres piadosos la estación de tren es un desatino.

Para un general en cambio, es un blanco perfecto.

Una estación de tren abandonada es un hueco en el tiempo… entonces… (si está

en la llanura desértica y fría del sur y es de mañana)…

 

… hay un hilo de esperanza… (en cambio si, es el atardecer)…

… obliga a la contemplación silenciosa… con respeto…

(un ojo apropiado puede ver a contraluz, en ese instante, el arco que describe la maza de mango largo, golpeando los grandes clavos de hierro sobre enrojecidos durmientes de quebracho)…

 

Aguzando el oído, puede escucharse un tañido.

 

A pleno sol la estación de tren se funde,

se torna líquida y por un breve fulgor

pierde su sentido… se hace ilusión.

 

Una estación de tren es una memoria de esperados abrazos.

La conjunción del tiempo y el óxido hacen que la estación de tren aparente ser

algo natural…

que siempre (quiero decir eternamente, aunque no pueda saber qué quiere

decir eso) ha estado allí.

forma parte del paisaje…

… se mimetiza…

La madera y el hierro, en una estación de tren, están consustanciados, se penetran y se traspasan fluidos y virtudes transformándose en maderros.

Si ha sido abandonada (la estación de tren) los maderros se arborizan… se adaptan a un orden mayor.

En algunos casos aparecen derrolíquenes.

Si comparamos la estación de tren con la autopista,

la primera lleva una enorme ventaja en cuanto a pájaros.

Algunas estaciones de tren tienen sus andenes unidos por un puente de hierro,

se trata de una indecisión singular.

En mi país las estaciones de tren son inglesas y un género arquitectónico en desuso.

La estación de tren no es un barco

apenas porque el viento no es su circunstancia…

… es posible encontrar no obstante algunas similitudes inquietantes, si se acepta la propuesta del poeta que reza “navegar es preciso…”

A diferencia de los barcos entonces,

la estación de tren es rutinaria.

En la rutina de la estación de tren puede comprenderse el preciso sentido de la oración.

Cuando una estación de tren es central, es posible creer que se está en el principio del Universo, el punto donde todo movimiento
tiene origen y sentido,

una intrínseca intemporalidad que relaciona las partes con el todo,

un ensamble cósmico y brutal,

un ejercicio de agonía y borbotones.

En la estación central hay también vértigos de luz y horas perdidas.

Anexo. (conexo, otro punto)

Extraído de varios gestos anónimos. Enciclopedia.

 

“Libro de los objetos perdidos (pág. 16) Estación Central del Retiro”

1 chambergo gris

1 lápiz de carpintero y una falsa escuadra

1 vestido azul de mujer (madura)

12 paraguas (7 de mango de caña, 4 de cartera, 1 amarillo)

3 guantes (solo uno de la mano izquierda)

1 libro “El arte de tejer crochet” de A.M. Springes

1 revólver calibre 22 largo con funda de tela (sin proyectiles, tipo lechucero y mango de madera con tres iniciales MLN)

1 marioneta de madera (articulada falta una pierna)

1 un anillo de compromiso (plata)

1 partitura musical (solo hoja número 3, en su parte superior se observa una frase manuscrita que dice “tercer movimiento ?allegro apasionato? de la sonata N? 2 en La mayor para violonchelo y piano de Brahms, ojo ligados”

1 formón oxidado (sin mango)

1 caja de madera con óleos (2) y lápices (9) de colores usados y sin punta.

1 camioncito volcador de madera (falta rueda izquierda)

1 álbum conteniendo 11 fotografías (tipo familiar)

1 saco sport azul marino(verano, talle mediano, bolsillo derecho descosido)

1 bicicleta de carrera (falta asiento)

1 cuaderno de apuntes (o memorias de viajero, tipo/marca “Laprida”, tapas duras)

8 pares de anteojos (3 de grados, 2 ahumados, 1 de fantasía, 2 sin patillas)

5 encendedores (2 a bencina, tipo “carucita”)

1 calendario y agenda (falta tercer mes del año 1976)

1 documento de identidad (falta fotografía) a nombre de Benedicto Gonçalves de…, (borroneado ilegible), natural de Cachoeira do Bom Jesus -Paraiba- Brasil)

1 par de zapatos (masculinos) capellada blanca y marrón (tacos gastados en chanfle, número 40 y medio)

1 cortaplumas (con sacacorchos) s/marca

5 llaveros (todos con juegos, de llaves de bronce) (2 con medallas recordatorias de eventos deportivos)

 

 

TopExcr

LA HOJA

Vista de una hoja cortada del árbol gomero de Charcas y Cerrito a mediados del verano en Bueno Aires.

Subtítulo apropiado: Vínculos

“… la literatura no es ni filosofía ni religión,

es un arte que inventa objetos verbales

hechos de palabras… y las palabras tienen

la propensión de significar… ”

O. Paz

I

… diremos

Verde

Singular

Espeso cuenco, cuchara (sutilmente curva)

La textura o idioma de la superficie habla una lengua biológica extrañada

Lona

Tela, entretela, entretelones botánicos

Sombrero panamá, traje de lino blanco

Hule

Como un ala de primitivo intento

Como un techo refugio de lluvias y de minúsculos insectosComo un abanico necesario en el aire espeso de algún bosque tropical

Como una vela (velamen) verde desplegada, mar de selva

contrapliegue

Pieza tiesa como un discurso lógico (simetría, orden y correspondencia)

Al corte:

Jugoso enjambre (murmullo, ínfimos borbotones íntimos de vida, inimaginable vida)

Fibras verdes, hilos, conexiones

Soga

Cables, tubos diminutos torrentes (?naturaleza que industrializa la invención del hombre?)

Alimento

(En 1880 Darwin publicó un ensayo titulado “El poder de movimiento en las plantas”)

II

Veintiséis días de alterar su destino, (estado de inconsciencia)

Lenta pérdida

Su lisura se contorsiona

Como si fuera el silencio, imperceptiblemente voluptuosa

Nervaduras simétricas se amarillentan y surcan rígidas

No se degrada a la vista

(?Es pudorosa? ?Opone resistencia?)

Su ritmo es distinto

Hay trabajo intenso,

mudos reemplazos, sustituciones

Capas y entre capas como alas de mariposas

No hay un ápice de transparencia,

Pasión, contingencia y contradicción

Sintonía

Ni elástica ni quebradiza (irreparable su correlato es el jarrón Chino)

Tiene el rumor incesante de una civilización

No obstante…

El sueño del héroe le es ajeno

III

“Me senté en un claro del tiempo”

F. García Lorca

Tercer mes, naturalmente embalsamada a la vista

Se aletarga (?anticipo?)

Y cartón

Manchas de tenue descolor que caen hacia la ausencia y desvanecen

Sensación de mármol y memoria

Sin tragedia… que quiere decir entre nosotros sin historia, sin pensamiento crítico

Sin riesgo

Arena

Ausencia de luz… y de mar y sin embargo…

En los barrios saben que llegó el otoño

IV

Se ha convertido en madera (es una apariencia)

Mutó

?Determinismo o libertad?

V

Breve diálogo imaginado entre Parménides y Heráclito junto a la hoja seca del gomero

P lo dicho….su quietud es clara, fue creada como todo lo que es

Incluido su ciclo determinado… como una condena.

H “el combate es el padre de todas las cosas”

P ilusión pura ilusión como el tiempo y el espacio, el universo es uno, inmóvil y esférico.

H… aunque quisiera retenerla inmóvil no lo conseguiría.

P nada ha podido surgir de la nada…

H… hay movimiento, lucha, opuestos, transcurrir mínimos instantes que se suceden más allá de mi voluntad, pronto será polvo y de allí otra cosa en su transformación constante ése es mi punto de apoyo…

P…inmutable es su esencia,… mi pensamiento

H no… su contingencia… y mi mirada, así la hoja, el árbol, la lenta piedra, así la estrella y… la historia humana…

VI Conexo (Higuera)

Pequeño relato pertinente y casi de sentido figurado

Conocí en una isla de este continente una planta de higuera, la más grande y frondosa que he visto. Se levantaba en el centro de una plaza y era tratada con la reverencia de un monumento. Un día, mientras descansaba a su sombra entre los lugareños, me enteré que un cierto mariscal Floriano Peixoto, a finales del siglo XIX se había servido de su indiferencia, para colgar de sus robustos brazos a una decena de sus adversarios, la planta seguramente los sostuvo con firmeza hasta su muerte. Dicen que más aun, el mariscal ordenó que sus cuerpos fueran mantenidos allí por varios días inertes y desnucados, agitados de vez en cuando por el viento de la bahía, como queriendo advertir con ese lenguaje el destino que les estaba reservado a los que se opusieran a su autoridad.

Vine más tarde, a saber, ocasionalmente que uno de aquellos hombres se llamaba Otavio Da Cantiga, portugués y curiosamente Botánico de Profesión.

Imaginé, por alguna inexplicable razón que si la última mirada del desafortunado fue la del conspirador, debe haber visto ramas como hierros y sogas verdes que surgían a su alrededor, como una maquinaria enmarañada y extrañísima destinada únicamente a rasgarle la traquea en un instante. Si por el contrario aquella mirada fue la del Botánico, el desconcierto debe haberlo ayudado a morir.

VII

Ciento veinticinco días

Moléculas silenciosas (o casi)

Es una vieja desdentada

Que forma un arco con su espalda

Miró la pintaría como el primer instante, con un solo trazo fino ondulado y diagonal

Cezánne la inventaría sin modificar su forma

Van Gogh descubriría su caucho espeso como un nervio expuesto que sobresale de la tela

Torres García descubriría su esencia en verticales y horizontales contrapuestas

El Bosco le daría piernas y una boca al lado de un niño ciego

Manet la indicaría apenas entre una bruma marrón de semilla

Modigliani trazaría el otoño y quedaría inconclusa

José Guadalupe Posada la haría bailar la muerte burlona y descarnada

Cándido López la haría yacer inquieta al borde del pantano brumoso de Curupaytí

Castro construiría su equilibrio de ocres como un símbolo

Teress Duncan dejaría que la lente organice al ojo y nos sorprenda

Cedron le abriría las entrañas con filo de plumón y tinta china

… solo quizás… es muchas hojas… la misma hoja.

VIII

?De dónde ha venido su semilla? …Malasia, Ceilán, Brasil, Parque Patricios?

Ahora es un insecto disecado con las alas abiertas

De toda transparencia queda una mancha de luna

Tiene otro definitivo vuelo

Su silencio celebra los oficios que imagino a su entorno

Se burla de la historia y la memoria

No se somete

No es víctima de nada.

?Será en algún lugar el cuerpo de Walsh rama como dice Ortiz que fue la cabeza inerte del entrerriano Ramírez…?

En qué árbol entonces estarán todos juntos…

IX

Hay un misterio y fugaz

Por el cual la hoja sobre el escritorio

Es armonía

Que transcurre sin mí.

 

 

por Juan Mezquita

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