Cómo se escribe un poema para el Teatrito Rioplatense de Entidades

El movimiento policultural de nuestra mise en scène conocida por todos bajo el simpático mote de Teatrito tiene estipulado como punto número uno de su acta fundacional el noble propósito de ganar un lugar de privilegio en el parnaso nacional. Entre las herramientas que el Teatrito dispone para cumplir este objetivo el poema no es un elemento menor, le da a nuestra compañía un aura de legitimación. Actualmente la tarea es atendida con altibajos por Veroni. Dado que los empleados van y vienen sobre la superficie de la institución la junta de directores le ha encargado a quien subscribe redactar este breve instructivo destinado a un potencial reemplazante.
Se sabe que no es indispensable para la psique del país prestar atención al contenido de una obra literaria, tampoco importa demasiado cual sea este contenido, basta con que el nombre esté presente para que, cumpliendo una serie de requisitos en tiempo y forma, se consiga la palma y el premio esperados.
Otra cosa diferente es mantenerse por tiempo indeterminado sobre el pináculo de la consagración. En estos casos el escrutinio ejercido por los martilleros de la memoria puede, aunque no siempre, exigirle a nuestra obra una dirección o proyecto. Ante tal contingencia es aconsejable que nuestro postulante a poeta tenga en cuenta las directrices descriptas en el presente compendio.
A continuación el ejemplo a partir del cual estudiaremos el sistema deseado:

Absurdo pide un deseo

Solito, solitario, pidió un deseo,
circunstante, al Genio de los efímeros.
Este le propuso hacer un hueco en el cielo
y lanzar el anzuelo del tamaño de una hoz.
Se sentaron juntos, en silencio,
codo y muslo con el hielo
a esperar la aparición.

La línea vertical, la caña tensa, la tos,
el horizonte renegrido, el artificio del telón.
Luego de muchas noches
el alma de la Llamita mordió la pregunta.
Opuso resistencia, por supuesto,
–los saltos dibujaron las constelaciones, etcétera–
salió del agujero, cayó en tierra.
Y así, como un remanente de estrellas,
la presa recostada a los pies de los gigantes
iluminaba el dedo gordo del prodigio.
Pregunta: ¿y ahora Genio?
Ahora a repartirla adentro de los cuerpos
como la oscura conciencia que acaricia
los más enrevesados pensamientos
del origen.

En líneas generales podemos ver que el tono del poema induce a una mitología de los inicios. Esta modalidad es muy importante, estimula en el lector la idea de que el texto posee profundidad, que hay algo que al lector se le escapa y que esto es porque no se está a la altura del poema. Hacer mención de el Genio, el cielo, el alma, las estrellas y el origen ayudan a la noción de misterio dentro del marco de un relato cosmogónico universal.
Si el lector es una figura propensa a ignorar más cosas que las que sabe, si duda de su condición existencial, si es un poco supersticioso, o mucho, si tiene las características de un ciudadano de clase media con tendencia a consumir bienes culturales, tendremos aquí un aliado para contrarrestar las corrientes opositoras a nuestra misión, aquellas que también pugnan por ocupar un espacio en el ya congestionado parnaso.
Nuestro poema nos otorga desde su título la clave de que se está hablando del Absurdo. El primer verso, Solito, solitario, pidió un deseo, hace a su vez alusión a otro poema del Teatrito en el que se describe –no sin un dejo de melancolía– la autosuficiencia del Absurdo, gran señor y regissuer de la empresa que nos ocupa. Primero: es importante ser melancólico en poesía. El poeta se incomoda con el Absurdo pero también le teme a su ausencia: el vacío. La impotencia de no poder salvar con el poema esa realidad, mezcla de fosa y medianera, tiende a ser tomado con seriedad por una audiencia que se encuentra en el mismo trance. Segundo: esta referencialidad endogámica es clave para construir y reforzar el andamiaje que hace al corpus de la obra.
Otro aspecto a tener en cuenta es la conexión con la infancia que encierra la palabra Genio y con la memoria colectiva en las resonancias que Solito, solitario posee con respecto al estribillo de la canción popular de Rubén Matos que reza:
Que la dejen ir al baile sola
solita y sola, solita y sola
Veamos nuevamente como comienza el poema:
Solito, solitario, pidió un deseo,
circunstante, al Genio de los efímeros.

Aquí nuestro escritor, tal como le enseñamos, hace un corte en el segundo verso antes de pasar a Genio, sujeto de poder. Recurre a la palabra circunstante, nunca usada en el lenguaje cotidiano. El postulante a poeta deberá tener hábida cuenta de este y otros vocablos caídos en desuso. El acto de reponerlos en circulación no solo otorga carácter a la composición sino que ejerce un derecho de personería literaria. El vocablo rescatado lleva consigo las connotaciones de estilo propio y así va a ser interpretado por la crítica. Se recomienda, sin embargo, evitar el abuso de esta estrategia. Con que se utilice una palabra rara dos veces en dos poemas a lo largo de nuestra producción es suficiente para causar el efecto deseado. El exceso de términos inusuales podría juzgarse como impericia o pose y si bien el ambiente artístico abunda en imposturas es necesario, al igual que los demás, sostener la apariencia de que se sabe lo que se hace.

Hasta ahora los efímeros habían sido un grupo inespecífico de dudosa definición. La mención al Genio aparece por primera vez en esta composición, le da unidad a lo que hasta ahora había sido una pandilla vaporosa dentro del elenco de las entidades. El sustantivo Genio crea una nueva fuente de fuerza y une en el relato dos polos: el Absurdo, quien pide el deseo y el Genio que tiene la potestad de otorgarlo.
Va más allá de la función de este instructivo explicar que representa este Genio, los postulantes pueden consultar el ensayo de Guillermo David al respecto. Lo esencial a tener en consideración por parte del aspirante a poeta es que la introducción de nuevos actores debe apuntar a cubrir –como los santos cristianos en el monoteísmo– el amplio espectro de necesidades que poseen nuestros consumidores.
El nudo del poema se revela cuando el Genio sugiere al Absurdo

… hacer un hueco en el cielo
¿Cómo se hace un hueco en el cielo? Justamente aquí nos adentramos en el mundo del mito, tan caro a la audiencia humana, aún más en la prosaica cotidianeidad del siglo XXI.
Es factible que algún decodificador literario pudiera llegar a hacer de hueco el pivot interpretativo de todo el resto de la composición sosteniendo que el concepto del poema gira alrededor del agujero de ozono, por ejemplo. El postulante no debe detenerse a aclarar estos pormenores. Mito, realidad y prognosis son los tres reyes magos de la poesía y cualquier presente que traigan bajo el brazo debe ser recibido como una buena señal.
El poema prosigue:
y lanzar el anzuelo del tamaño de una hoz

En anzuelo del tamaño de una hoz se recurre una vez más a esa autoreferencialidad tan cara al Teatrito. Dentro de nuestra configuración simbólica el Absurdo es representado como una pregunta, en ocasiones con la aguda forma de una hoz a la cual se le suma un punto diacrítico bajo el mango de la herramienta para así llamarlo –al Absurdo– la hoz de la pregunta. El signo de pregunta, la hoz y el anzuelo hacen una terna vibrante de significados.
se sentaron juntos, en silencio
codo y muslo con el hielo
a esperar la aparición.
Se recomienda, luego de haber dispuesto la apertura hacia el mito, crear una imagen de familiaridad. La escena del Absurdo y el Genio en situación de pescadores reforzado por los versos:
La línea vertical, la caña tensa, la tos
ofrecen al lector un aspecto visual que ubica a estas dos figuras extraordinarias en el plano terreno. A todo el mundo le gusta que le cuenten una historia entre contrarios: arriba y abajo, luz-oscuridad, frío-calor, blanco y negro. Estos versos hacen base en una acción común entre los opuestos que ayuda a orientarnos y prestar oidos al relato. El silencio y el hielo crean el ambiente inhóspito, codo y muslo, la connivencia y el calor.
el horizonte renegrido, el artificio del telón.
Luego de muchas noches
el alma de …
En los versos siguientes se insiste en describir el entorno. Nótese también la mención al telón que hace, por supuesto, a uno de los elementos del Teatrito y que busca con el lector un factor fundamental: la complicidad. Hay que tratar a cada consumidor cultural como si fuese único y hacer sentir que los guiños del texto están destinados a su persona.
Cielo, noche, estrellas, alma, espíritu, conciencia, corazón, amor, angel, ojos, pájaro. Todas estas son palabras de rigor en un poema. La ausencia de algunas de ellas en nuestra producción ha creado descontento en nuestro cuerpo directivo y pone en tela de juicio la continuidad del actual operador poético.

Hagamos un breve impasse para estudiar la sonoridad del poema. Obsérvese a partir del segundo verso el juego entre hueco y anzuelo acompañado por cielo y hielo, reforzado por el efímeros / hoz / juntos / tos más la dupla aparición / telón.

Solito, solitario, pidió un deseo,
circunstante, al Genio de los efímeros.
Este le propuso hacer un hueco en el cielo
y lanzar el anzuelo del tamaño de una hoz
se sentaron juntos, en silencio
codo y muslo con el hielo
a esperar la aparición.

La línea vertical, la caña tensa, la tos
el horizonte renegrido, el artificio del telón.

Se sabe que este resabio de la rima decimonónica no es bien recibido entre los analistas literarios. En el escenario de hoy el poeta busca con desvelado sueño una forma tomada de los mil sonidos del momento. Es decir que bien puede ser asonante, arrítmica y presentarse lo suficientemente compleja como para adaptarse a la sofisticación que exige el caracter de una composición contemporánea. El postulante deberá presentarnos propuestas que modifiquen nuestra actual producción. Del poeta del Teatrito se espera que sea ingeniero de la composición agregando a medida que avanza pequeños giros tonales en el encadenamiento de las palabras. Por ejemplo, aplicando a lo largo de los versos y como sin querer la musicalidad que encierra Háganlo, contralor, pantalón, altavoz o tomando un caso de una poeta uruguaya: batallones, nubes, manos, aquella vez, donde el lector especializado pueda percibir la partitura de los sonidos sin que se haga del todo evidente.
Retomemos. El poema alcanza su cota dramática en el momento en que
… la Llamita mordió la pregunta.

Nuevamente la terna reververante anzuelo – pregunta – hoz, sin necesidad de nombrarlas en su conjunto, reaparece como una trampa para la existencia representada por la Llamita del carácter. El nudo del relato se va definiendo en unos pocos versos. En épocas anteriores habría sido recomendable extenderse en el desarrollo de la historia. En la actualidad ni los lectores ni la crítica toleran un poema largo. Debe presentarse el desenlace en la misma página que en que se inscribe el título de otro modo el lector procederá a buscar una composición más corta.
Opuso resistencia, por supuesto,
–los saltos dibujaron las constelaciones, etcétera–
se salió del agujero, cayó en tierra.
Y así, como un remanente de estrellas,
la presa recostada a los pies de los gigantes
iluminaba el dedo gordo del prodigio.
La Llamita opone resistencia, no se deja atrapar fácilmente por el Absurdo. Esta gesta que involucra al lector como ser mortal debe tener un pathos medido y estudiado. Sin embargo, la grandilocuencia de las constelaciones se contrapone al etcétera casual, el drama de la víctima caída en tierra aparece banalizada por la mención de un dedo gordo. Este es el trademark del Teatrito, su weltanschauung. Nuestro representante debe subrayar en sus composiciones que nada es demasiado serio como para fruncir permanentemente el ceño ni tan cómico como para reir más de un instante.
Cuando nuestra entidad principal, el Absurdo, pregunta
¿y ahora Genio?

su partenaire entrega los lineamientos de nuestras escenas futuras:

Ahora a repartirla adentro de los cuerpos
como la oscura conciencia que acaricia
los más enrevesados pensamientos
del origen.

El postulante a poeta deberá poner en práctica sobre el papel estos pensamientos y sumar a las composiciones ya existentes las palabras espíritu, corazón, amor, ángel, ojos y pájaro.

 

 

Vicente Mario di Maggio
Buenos Aires, 25 de septiembre de 2010 (de la era vulgar)
 

 

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