Visiones de un poeta invisible
No sé cómo va a ser la música del futuro pero tengo unas visiones. Una posibilidad tecnológica como extraer sonidos de cualquier cosa, e inclusive de producir música con elementos ya creados por otro, que ocurre mucho y en USA hay una necesidad muy grande de legislar en esa materia porque todos los aparatos que samplean tienen la posibilidad de copiar sonidos generados analógicamente hace 10 años, utilizando el arte y el ingenio de otra gente y robándolo. Como eso yo creo que se va a expandir, esa forma múltiple de tener la música de cualquiera en tu propio teclado o en tus instrumentos, va a exigir mucho más de lo individual, que lo que ha influído en estos últimos tiempos. Esa despersonalización general por un lado tiene la ventaja de que va a incluir como ejecutantes a quienes no hayan sido preparados para eso, proporcionándole al neófito la posibilidad de crear música, lo cual me parece fantástico, ¿no? Es como pintar o dibujar, que sea más un lenguaje de cualquiera. Alguien que por satisfacción en su casa hace unas cintas con ruidos impresionante, lo cual es un hecho artístico para mi, culturalmente. Y por otro lado en la medida que la tecnología influya más para la creación de nuevos sonidos, van a tener prevalescencia los sonidos naturales. No solamente la idea de samplear un piano Bösendorfer está hablando del estímulo de importancia que tiene el Bosendorfer como pieza patrón, es decir, la copia de los instrumentos originales, los cellos, los pianos, que se pueden reproducir fácilmente con teclados, por ejemplo, hablan de una sola cosa, de un ritual de pompificación de los instrumentos originales, que es muy llamativo. Se samplea la pieza única que se va a perder porque es análoga y está hecha en madera y ya no se pueden hacer cuarenta de esos. Entonces ¿hay uno solo? Y a eso se lo momifica de alguna manera como los monumentos o como todas las piezas importantes que dejaron las culturas. Se los lleva a la categoría de “patrones únicos”. En la medida que estos sonidos puedan ser de toda la gente, existen menos posibilidades de que haya sonidos originales. Lo pongo en exagerado para que veamos el fenómeno del que quiero hablar. Eso va a hacer que las siguientes generaciones de samplings, las nuevas tecnologías que vayan apareciendo, estén preparadas para grabar las evoluciones físicas del cuerpo, por ejemplo, los sonidos guturales que proporciona el cuerpo, como si fueran huellas de identidad. ¿Entendés? Al haber tantos sonidos, dispuestos de manera organizada, creo que la nota artística la va a poner el ruido de los insectos, el movimiento de los árboles, los sonidos de provoquen cosas que habitualmente no le escuchamos el ruido. Por ejemplo, nosotros no escuchamos cómo se comunican los insectos pero los entomólogos sí, tienen micrófonos especiales y los graban. En ese tipo de sentido me parece que se va a encarar. El sonido de un músico no va a ser solamente el sonido de los instrumentos que él elija para ejecutar, que van a ser de una variedad monstruosa en relación con el presente. Que ya los últimos 10 años han sido monstruoso, no es normal, es un hiperavance. Inclusive las firmas hacen convenciones y dicen: no saquemos más cosas nuevas porque nos estamos perdiendo algo, el negocio o no sé qué. Mientras que otros tipos todos los días sacan cosas nuevas. Por lo tanto ¿qué va a ser lo nuevo o lo viejo? Va a dejar de tener sentido la novedad. Y no creo que volvamos a la época de los juglares a tocar con laúdes y con instrumentos que no tienen alcance masivo. Por otro lado, los equipos de audio se van reduciendo y suenan cada vez mejor aunque sean más chiquitos. Eso habla de una despersonalización. Eso está en todos lados de la casa y casi nadie lo ve. Se incorporó en la vivienda la música. Eso trae aparejado una convivencia muy piola con la música, y a la vez una despersonalización del rigor academicista de la música, o de la preponderancia que tuvo hasta ahora la jerarquía músical. Esas tendencias van a fluir hacia una gran tendencia de música masivamente hecha y supongo que el tempo no va a ser tan rígido en la música. Que vamos a empezar a escuchar más esta música, ejecutada sobre un pentagrama mucho más flexible, con otros sonidos intermedios que no son los que conocemos en el piano. Entonces, la originalidad va a estar en un sello personal que va a estar dado por el zumbido del sistema circulatorio o con el latido del corazón como pulso de tempo. O con algo extraído de la propia vida de los ejecutantes. Es un delirio un poco, ¿no? Tiene que ver con la tecnología pero también con la tecnología aplicada al sentimiento de lo vivo. Para equilibrar esa balanza entre lo despersonalizado y lo que toca cualquiera hacia lo que se siempre se consideró: estos son los músicos. De alguna maner son los músicos los que mejor puedan imprimir mejor las huellas de su propio corazón, más que la ejecución en sí. Yo pienso que tiende a perderse la barrera entre esas cosas. La personalidad va a estar en una huella digital que se me ocurre estará relacionado con lo espiritual.
por Luis Alberto Spinetta, octubre de 1989, en MdlGF
Ilustración de M.C. Escher
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